Por: Gianmario Alva.
Hoy en día el mundo atraviesa un grave problema relacionado a escasez de materiales, energía, áreas verdes y recursos en general en el sector construcción (uno de los más contaminantes); es por eso que la arquitectura se plantea una solución desde el planteamiento, implementación, desarrollo y vida útil del proyecto; naciendo así la arquitectura sostenible. Esta arquitectura nace también de la preocupación de las actuales generaciones que desarrollan o diseñan proyectos nuevos para reducir su impacto negativo en su futuro cercano.
“Es indudablemente cierto que solo existen dos fuentes primordiales de riqueza disponibles: lo que extraemos de la propia tierra y lo que extraemos de nuestra imaginación creativa. A menos que empecemos a depender un poco menos de la primera y mucho más de la segunda, será inconcebible que podamos sostener a la creciente población mundial con estándares de vida dignos, civilizados y equitativos”. Richard Rogers. Ciudades para un pequeño planeta (1995).
La arquitectura sostenible entonces, es aquella que se preocupa por el impacto que tiene el edificio durante todo su ciclo de vida (construcción, uso y derribo); considera los recursos que usará, priorizando materiales locales que promuevan el desarrollo de la economía local; considera el consumo de energía y agua, así como los tratamientos necesarios para evitar la perdida de éstos a través de métodos como tratamiento de aguas grises, aguas negras, sistemas de ahorro de energía o estrategias de diseño pasivas que no generen necesidad de usar aire acondicionado, iluminación extra, calefacción, etc. Todos estos lineamientos deben estar orientados siempre a la búsqueda del confort del usuario y la armonización con el entorno urbano cercano, evitando también un impacto negativo en el contexto cercano.

La arquitectura sostenible tiene entonces como principales beneficios la reducción del impacto humano en el medio ambiente, así como su protección; consumo mínimo de energía nociva gracias a propuestas de fuentes energéticas renovables como paneles solares; incorporación de especies de flora endémica para crear entornos saludables y amigables al usuario. En cuanto a su impacto social y económico esta arquitectura promueve la economía circular y el desarrollo de negocios locales, así como practicas recuperables de arquitectura vernácula que en su mayoría son las principales respuestas a problemáticas climáticas locales.
El por qué diseñar un proyecto bajo estos lineamientos no solo reside en ganar premios o certificar el proyecto con una certificación LEED, sino también en el ahorro que significará en el usuario en cuanto a consumo de energía y el gasto que esto representa, así como crear un entorno verde en el interior del proyecto con especies locales que transmitan al usuario la experiencia de habitar un espacio intervenido de manera muy puntual respetando su entorno y propia identidad pero también creando una nueva identidad que represente modernidad y atemporalidad.
La arquitectura sostenible en el Perú tiene todavía un largo camino por recorrer y desarrollarse para establecerse como una nueva corriente que ofrece muchas ventajas al usuario y al constructor, a menudo son ellos mismos los que no consideran la sostenibilidad como un factor importante para sus edificaciones priorizando aún el valor de m2 sobre la calidad de espacio y la calidad de vida que la edificación ofrece.
”(…) De cualquier modo el arquitecto tiene una tarea obvia: estamos aquí para humanizar la naturaleza mecánica de los materiales”. Alvar Aalto

